¿Quien es usted?

Creo que llevo demasiado rato caminando… Hace mucho calor ya, y tengo sed.

  • Oiga, señorita, ¿qué calle es esta?
  • Es la calle mayor, señor.
  • ¿La calle mayor…? La calle mayor ¿de dónde?

Creo que ya he visto antes este escaparate… ¿O igual no?

Estoy cansado, quiero irme a casa. ¿Dónde estará mi madre? Sólo tengo ganas de que vengan a por mí y poder sentarme en un sillón.

Recuerdo haberle dicho a alguien hace mucho rato, o quizás algún otro día que me dejase en paz, que no me dejaba libertad de movimiento. ¿A quién debo habérselo dicho?

Mira, por ahí viene otro chico joven…

  • Oye, chico, por favor, ¿dónde estoy?
  • ¿Cómo que dónde está? En la calle mayor… ¿Está bien abuelo?
  • Sí, creo que sí…

Seguiré caminando un rato, a algún sitio llegaré… Me duelen los pies. ¡Anda! ¡Si he salido con las zapatillas de ir por casa! Si mi Manuela me ve… ¿dónde estará Manuela? ¡Qué guapa es! Pero, ¡cómo me riñe! ¡Bah! Cuando me riñe, todavía está más guapa.

Tengo que saber dónde voy, o llegaré tarde a trabajar. Me estarán esperando en la oficina para repartir el correo, si no voy me despedirán… ¿De qué viviremos si me despiden? Debo darme prisa.

¡Qué guapa es! Pero, ¡cómo me riñe! ¡Bah! Cuando me riñe, todavía está más guapa.

Pero es que esta calle es toda igual. ¿Este es el escaparate de antes?

Oigo a una chica que grita, ¡qué loca!

  • ¡Papá! ¡Papá! Para, mírame.

¿A quién buscará esa loca? Debo acelerar el paso, tengo que llegar a la oficina antes de que me despidan. Debo repartir el correo.

¿Por qué me coge esta chica loca de la manda?

  • Oye, chica, déjame en paz, tengo que llegar a trabajar.
  • Papá, hace años que no trabajas, te buscamos desde hace horas.
  • ¿Qué dice señorita? ¡Usted está loca! Mis hijas son muy pequeñas y tengo que alimentarlas, y si no me deja me despedirán.

Ahora veo a una señora mayor que viene también corriendo hacia mí, ¿qué pasa? ¿Están todos locos esta mañana?

Esa señora llega toda acelerada…

  • Mi amor, ¿dónde estabas? No vuelvas a hacernos esto, menudo susto nos has dado.
  • ¿Yo? ¿Susto a quién, señora? Yo sólo quiero ir a trabajar.
  • Anselmo, soy Manuela, tu Manuela…
  • ¿Usted qué va a ser mi Manuela? Mi Manuela es joven y guapísima. Y, señora, usted ya está mayor para decir tonterías.

Ahora veo que la señora mayor llora, y la joven la consuela con mucha pena.

  • ¿Por qué lloran, señoras? ¿Han perdido a alguien?

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